miércoles, 12 de agosto de 2009

Un poco de mi


Caen de sus labios rosados palabras que dan ánimo y calor. No es tan cursi como suena, sólo que siempre quehablan de amor no le sirven las palabras; actuar es mejor cuando otro cuerpo la llama. Como un suave flagelo, también puede descubrir en ti una debilidad y comportarse de acuerdo al momento. Nunca ha sentido soledad ni ahoga sentimientos a pesar de que ha enfrentado miedos en su corta vida como cualquier alma en proceso. Fiel como un faldero, se deja al gunas veces domesticas sólo para poder atrapar a su presa y darle tranquilidad.


Hablemos entonces de forma superficia. Piel bronceada que por los meses de junio se torna blanca. Cabello color de castañas que fueron como maderos antes de quemar y ojos que pueden ocultar el curso de las cosas e incluso intuir si algo va a salir mal. La ventada de su existencia hacia el universo. Mi presencia en el mundo está soportada por largas columnas que cogen el techo algo curvilíneo y balanceadas por remos que le ayudan a avanzar. Miel y sal, combinación perfecta para pedir piedad y extasiarte con su piel librada de ornamentos.


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